jueves, 15 de diciembre de 2016

¿Qué es el deterioro cognitivo leve?

A veces, las alteraciones de memoria, atención o lenguaje no son significativas como para alterar nuestra vida cotidiana, pero no por eso hay que minimizarlas.




"Me pasa que olvido partes de la información, no la información entera"; "De vez en cuando me cuesta encontrar las palabras que quiero decir, pero no es todo el tiempo"; "Me ha pasado que voy manejando y de repente no sé dónde estoy".

Muchas veces la alteración cognitiva es sutil, no impacta significativamente en la vida cotidiana, es decir, no altera de manera importante nuestro desenvolvimiento, salvo, darnos un pequeño disgusto porque nos hace quedar en falta. Esto puede agravar la situación porque genera poca alerta y la tendencia es minimizar los síntomas: "debe ser que estoy nervioso", "quizás hoy no tengo un buen día", etc.

El deterioro cognitivo leve es un cuadro que incluye a personas que presentan quejas sobre el rendimiento de su memoria (inclusive los familiares también lo notan), pero no es suficiente para diagnosticar demencia porque su función intelectual global es normal.



Esto quiere decir que, si bien el paciente no tiene un rendimiento de memoria normal, tampoco reúne criterios para realizar el diagnóstico de demencia. Decimos entonces, que está a mitad de camino entre la normalidad y la demencia. El paciente puede permanecer en este cuadro, o no. Se sabe que entre el 8% y 15% de los pacientes con deterioro cognitivo leve evolucionarán a demencia.

Seguramente usted se estará preguntando: "bueno, pero cuándo sé que un olvido es normal o no?"

Si usted olvida datos poco importantes (como lugares, nombres poco conocidos), pero recuerda la experiencia en sí; si los datos que olvida vuelven más tarde (el típico "lo tengo en la punta de la lengua"); si es conciente del olvido y trata de hacer un esfuerzo por recordar; y, si sus allegados no notan estas fallas directamente, el olvido es benigno y puede estar causado por la edad, el estrés o alguna falla afectiva (tristeza, depresión).

Si su dificultad (o la de un conocido) consiste en olvidar datos recientes importantes (dónde guardó dinero, qué comió hoy o ayer); si olvida la situación completa (haber ido a un evento y el evento en sí); si ha sufrido algún episodio de confusión o desorientación en la calle (olvidar el sentido de calles conocidas o perderse en un lugar conocido); si las personas a su alrededor notan estos déficits y se los comentan ("estás más repetitivo", "me parece que estás más olvidadizo"); pero si Ud. aún puede seguir desempeñando su trabajo sin mayores inconvenientes, el olvido pasa a ser patológico, y habrá que someterse a estudios para ver qué está pasando con su cerebro.

El deterioro cognitivo leve tiene tratamiento específico, y hoy la medicina apunta a la prevención. Mientras más temprano sea el diagnóstico, más ventajas terapéuticas tenemos y mayores posibilidades de frenar una posible evolución a demencia. La conjunción de terapia medicamentosa, estimulación cognitiva, ejercicio físico y actividad social, resulta altamente efectiva.

Desde luego, el tema de la medicación deberá abordarse con un especialista.

Como estimulación cognitiva, más allá de poder realizarla en un lugar específico, aconsejo a mis pacientes romper rutinas. Nuestro cerebro, una vez que se acostumbra a una actividad, la ejecuta de manera automática. Tenemos que hacerlo "pensar", ¿Cómo? Por ejemplo, cambiando de mano al cepillarse los dientes, peinarse o escribir, tratando de memorizar patentes por la calle, cambiando los recorridos que hacemos para llegar a un lugar, todo esto estimula la actividad neuronal.

La actividad física resulta de suma importancia, ya que, por un lado, estimula nuestro cerebro, y, por otro, pone nuestros músculos en acción. Si esta actividad es llevada a cabo al aire libre, en espacios verdes, muchísimo mejor, porque. Además, tiene efecto relajante.

La actividad social resulta también fundamental. Tener contacto periódico con otras personas, ya sea para llevar a cabo alguna tarea específica (algún curso, manualidad, juego) o con la simple finalidad de pasar el rato conversando con alguien resulta sumamente estimulante para el cerebro.

"Todo el mundo se lamenta de su falta de memoria, pero nadie de su falta de juicio", decía La Rochefoucauld; lamentarse en estos casos, no ayuda demasiado, ocuparse, sí. Mi modesta opinión es que, ante olvidos, lo mejor es consultar. La dificultad de memoria es un llamado de atención, entonces, estemos alertas, no minimicemos ni busquemos soluciones mágicas, consultemos y prevengamos en la medida en que se pueda.


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